La mayoría de las API de bolsas y de criptomonedas te limita a un número determinado de peticiones por minuto; pasa de ahí desde una sola IP y te las rechazan o te meten temporalmente en una lista negra. Esto importa aún más en los bots de arbitraje o de creación de mercado: si chocas con un límite de frecuencia antes de poder aprovechar una diferencia de precio entre dos plataformas, la oportunidad ya se ha ido. Repartir las peticiones por un pool de IP amplio eleva ese límite en conjunto, no solo por punto.
La latencia es un problema por sí sola. Que una orden o una actualización de precio llegue en 50 milisegundos o en 500 supone una diferencia real de pérdidas y ganancias para los bots de negociación de alta frecuencia, así que un punto de salida estable y de baja latencia vale mucho más que un montaje que abre una conexión nueva en cada petición.
Algunas plataformas también muestran una interfaz o un conjunto de datos distintos según el lugar desde el que te conectes; esto es especialmente frecuente en las plataformas estadounidenses. Sin una IP real de otro país no puedes probar cómo se ve esa plataforma desde tu mercado objetivo. Cuando un país está bloqueado por completo, un proxy no levanta esa restricción; fuera de eso, la misma lógica se aplica a nuestro montaje de seguimiento de precios.