El caso más habitual es el abuso de marca: cuando alguien copia el nombre, el logotipo y el diseño de tu empresa para montar un sitio falso, verlo desde tu IP corporativa muestra una versión limpia, mientras que el formulario de phishing que reciben los usuarios reales solo aparece cuando pareces un consumidor corriente — consulta nuestra página de proxy de protección de marca para verlo en detalle.
Las páginas de phishing suelen ser además específicas de una región: una página bancaria falsa puede mostrar su formulario de datos de tarjeta solo a los visitantes del país objetivo y redirigir al resto a una página inofensiva. Sin comprobarlo desde países distintos, no puedes saber del todo qué está haciendo esa página ni a quién apunta.
La reputación de la IP también cuenta al reunir inteligencia de amenazas: la infraestructura maliciosa suele detectar y bloquear las peticiones que salen del rango de IP de un proveedor de seguridad conocido, o servirle contenido distinto. Investigar desde un pool de IP amplio y de aspecto corriente mantiene los datos que observas representativos de la infraestructura de ataque real.